Crónica de una muerte anunciada: el Partido Andalucista se disuelve

Crónica de una muerte anunciada: el Partido Andalucista se disuelve

El partido pone fin a una historia llena de luchas internas

Los sucesivos descalabros electorales de las últimas elecciones han marcado el final

 

José Granero | El Partido Andalucista ha puesto fin a su historia en su XVII Congreso Nacional, celebrado en Torremolinos. Con carácter extraordinario, en el congreso se decidía si el partido debía disolverse o refundarse. Un 78% de los delegados inscritos han votado por la disolución, por lo que el PA deja de existir. Este verano se enfrentaban dos posiciones en el partido, los que abogaban por disolverlo y los que creían que se debía refundar. Entre las voces más críticas estaba la del histórico Rojas-Marcos.

El PA deja de existir como partido, aunque la desaparición no será total, ya que mantendrán hasta 2019 una estructura mínima que de cobertura a los aproximadamente 300 concejales que sigue manteniendo en Andalucía. Los últimos años del partido han sido convulsos, con resultados electorales cada vez más insignificantes. La última vez que consiguió representación en el Parlamento fue en 2004 y en el Congreso de los Diputados hay que remontarse hasta 2010. El congreso celebrado esta semana en Torremolinos debería haberse celebrado hace 5 o 6 años, no ahora. Durante este tipo se han dedicado a intentar tapar de cierta forma el fracaso diciendo que son un partido eminentemente municipalista, en lugar de reconocer a tiempo la derrota e intentar ponerle remedio.

Desde el partido han echado la culpa de sus sucesivos descalabros electorales a la falta de conciencia nacionalista del pueblo andaluz y de la escasa cobertura de los medios de comunicación. Aunque tengan parte de razón, la parte fundamental de culpa está en el propio partido y sus luchas internas. Otro de los problemas es la pérdida de credibilidad que han sufrido de cara a sus votantes. El PA tenía una falta de coherencia entre el discurso y la realidad. Mientras que se plantaban como un partido progresista, nacionalista, federalista y en contra de la recentralización del estado, los votantes veían atónitos como sus votos iban dirigidos a apoyar al Partido Popular, un partido centralista, a favor de recortar la autonomía y nacionalista español. El que debería ser su mayor enemigo se convirtió en su mejor aliado.

Eso los electores no lo han sabido perdonar y el partido tampoco lo ha querido arreglar. La política de pactos terminó por sellar la defunción del partido ante los nacionalistas y regionalistas andaluces, que se quedan en su casa o votan a otros partidos antes que coger la papeleta del PA. El nacionalismo andaluz es eminentemente de izquierdas, y un partido andalucista que no sea progresista está abocado al fracaso. En el artículo El PA es Nicol Kidman, publicado este verano en ElDiario, afirmaban que “en el deambular autonómico, la S de socialista cayó del rótulo”.

A pesar de todo, el PA no ha dejado pasar la oportunidad de pegarse un último tiro en el pie: el alcalde andalucista de Coria del Río va a retirar ante el monumento a los asesinados por el franquismo de la localidad, ante la estupefacción de las asociaciones memorialistas. Precisamente una de las víctimas fue Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza y estandarte para el PA. El alcalde se blinda en la dictadura de la mayoría, pues según él es decisión de los vecinos, pero no se opone. Ese tipo de incongruencias son las que han condenado a muerte al Partido Andalucista.

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