El contrato “confidencial” entre Emasesa y la Archidiócesis

El contrato “confidencial” entre Emasesa y la Archidiócesis

 

clausula de confidencialidad

El contrato añade una cláusula de confidencialidad entre la Archidiócesis de Sevilla y Emasesa.

 

Julia S. Martínez / José Granero | El 22 de mayo, dos días antes de las elecciones municipales, la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla (EMASESA) firmaba con la Archidiócesis de Sevilla un contrato de patrocinio para la restauración de la Iglesia de Santa Catalina.

El contrato establece en sus estipulaciones que la empresa patrocinada tendrá que responder como contraprestación al patrocinio con una campaña publicitaria a favor de EMASESA de un precio igual a la cantidad desembolsada, que son 350.000€ más IVA (424.000€).

Según la Ley de Patrimonio Histórico Andaluz en su artículo 93.1 donde se refiere a las subvenciones “los criterios que establezcan las bases reguladoras y de acuerdo con lo dispuesto en la normativa sobre subvenciones y ayudas públicas”. Pero la Asociación Vecinal Casco Antiguo de Sevilla (La Revuelta) cuestiona que este contrato se ciña estrictamente a un contrato público y  presenta una denuncia al observar que con dicho contrato se pretende la transferencia de fondos municipales para un fin impropio de esta empresa pública, además aseguran que: “con dicho contrato se pretende la transferencia de fondos municipales a una entidad para un fin impropio del de la empresa pública, prescindiendo de los requisitos formales en la adopción del acuerdo y utilizando fórmulas con altas dosis de simulación que incumplen las exigencias legales”.

Ante las acusaciones, Zoido ha respondido en declaraciones a Europa Press con una pregunta: “¿ustedes creen que yo tengo pinta de hacer algo que no deba hacer?”. Además cargó contra la asociación de vecinos debido a su “tendencia ideológica”.

Entre las condiciones del contrato que denuncian se refieren, entre otras, a la estipulación final del contrato, que insta tanto a los firmantes como a su entorno a cumplir con una cláusula de confidencialidad, algo muy inusual en este contrato, que debería estár sometidos a condiciones de transparencia y publicidad.

En todo caso, pese a que Emasesa S.A. es una empresa privada, está conformada en un 100% por entes públicos. Por tanto, aunque Emasesa no sea una empresa pública al uso, está obligada a acatar la Ley de Transparencia Pública de Andalucía al tener más de un 50% del capital social en manos de administraciones del sector público. La ley estatal también dice lo mismo en el Artículo 2.G.

La ley de transparencia andaluza también incluye en la categoría “otros sujetos obligados” a las confesiones religiosas cuando reciban en un año ayudas o subvenciones públicas por valor superior a 100.000 euros o cuando “al menos el 40 por ciento del total de sus ingresos anuales tengan carácter de ayuda o subvención pública, siempre que alcancen como mínimo 5.000 euros”. El problema es si se considera una ayuda pública el contrato entre Emasesa y la Archidiócesis o no. En cualquier caso, por parte de Emasesa no parece del todo correcto que incluyan una “cláusula de confidencialidad” cuando están obligados a acatar la Ley de Transparencia.

La Iglesia de Santa Catalina es propiedad de la Archidiócesis de Sevilla, desde 1985 es considerado Bien de Interés Cultural y en 1912 fue declarado monumento nacional. Desde hace 12 años está cerrado al culto y a las visitas.

 

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