Un recorrido por Andalucía a través de sus trajes regionales

Un recorrido por Andalucía a través de sus trajes regionales

 

Julia S. Martínez

Andalucía es una comunidad fruto de la mezcla cultural y la variedad. Resultado de tantas civilizaciones que han pasado por aquí, la vestimenta típica de mujeres y hombres ha ido cambiando según la región donde nos encontremos. Por eso, queremos hacer un recorrido por esas tradiciones desconocidas de vestirse de antepasado y lucir historia en nuestra propia figura, retrotrayéndonos a los cánones de belleza con los que se identificaban los habitantes de una tierra tan rica en cultura popular.

Normalmente, los trajes típicos de cada región coinciden en faldas largas para ellas y chaquetillas cortas para ellos, en cuanto el tocado, las configuraciones son de lo más variopintas desde pañuelos a sombreros de ala ancha, cordobeses, redecillas, flores, mantillas o grandes tocados. Todo variará según la procedencia social de la costumbre de usar ese traje o, por ejemplo, el clima de la zona.

Retrato de mujer vestida de flamenca

Mujer vestida de flamenca. Principio del siglo XX

No puede faltar, el traje de flamenca, sin el que no se entiende la vestimenta popular andaluza.Este traje típico de Sevilla ha ido modernizándose a lo largo de las décadas. A partir de los años 60 con el repunte económico, los trajes comenzaron a transformarse según la moda, acortándose a media pierna e incluso más cortos, tendencia que se ha ido manteniendo hasta la época, pero sin duda el modelo más conocido ha sido el traje rojo de lunares blancos. Sus orígenes se remontan a 1847 cuando comenzó la feria de ganado, las vendedoras y mujeres de los tratantes  de ganado acudían a la feria que se comenzaba a celebrar anualmente en Sevilla (más tarde se convertiría en la famosa Feria de Abril). Estas vendedoras, utilizaban batas de percal, una tela cómoda y fina de algodón o poliéster que adornaban con volantes y estampados llamativos. Poco a poco, los compradores de ese ganado fueron adquiriendo estas vestimentas y haciéndolas típicas para estos eventos. No sería hasta 1929 cuando el uso del traje de flamenca se hizo oficial como traje popular.

 

Plano de joven malagueña con vestido

Uno de los primeros modelos de Pepa Borrego que modernizaba el traje malagueño. 1960 aprox.

En Málaga existen 3 trajes regionales oficiales: el de Marenga, el de Verdiales y el de Malagueñas. El traje de Marenga está compuesto por unas enaguas blancas con una cinta roja que adorna los filos de encaje , una falda negra a media pierna y con vuelo, camisa blanca también adornada con una cinta roja en las mangas y un fajín rojo. La falda se recoje ligeramente al lado insinuando las enaguas. Como calzado se utilizan las alpargatas. El pelo se adorna con jazmines o claveles. El traje de Verdiales  se trata de un vestido con estampado de rayas verticales del color preferido y con mangas de farol, además lleva un delantal negro, enaguas y volantes bajo la falda. Como punto diferente, lleva un sombrero cubierto de flores de tela de muchos colores, además de adornos con perlas, espejos o piedrecitas, de las parte de atrás cuelgan cintas de raso de colores que caen a lo largo de la espalda.

El más lujoso de los trajes malagueños es el traje de Malagueña, Goyesco o de Rondeña, que tiene el cuerpo ceñido en terciopelo negro bordado. La falda es, también a media pierna, de raso con tres volantes, medias blancas bordadas y zapatos negros de tacón atados con unas cintas a la pantorrilla. Este traje es tradicional, pero tal y como lo conocemos hoy, con los diseños actuales comenzó a popularizarse hace 50 años, con los diseños de Pepa Borrego, que modernizó las telas tradicionales de terciopelo negro en el corpiño para sustituirlo por telas más llamativas y vivas.

Cuadro de escena costumbrista

Cuadro Manuel Cabral Aguado y Bejarano. Museo Romanticismo 1850-1890

El traje de piconera gaditano, también conocido como traje goyesco, tiene una gran similitud con el tradicional traje de malagueña al que se le llama por el mismo nombre. Su origen viene de la ocupación francesa y de la Guerra de la Independencia entre 1808 y 1814. Pero de Cádiz queremos resaltar unos trajes menos conocidos, pero no por ello menos curiosos. Son las llamadas cobijadas de Vejer de la Frontera.

Estatua

Estatua en honor al traje de las cobijadas en Vejer de la Frontera

El traje, absolutamente negro cubre la totalidad del cuerpo de la mujer que lo porta, a excepción de uno de sus ojos. Aunque no se conoce a ciencia cierta el origen de este traje, se cita el parecido con la vestimenta de las mujeres castellanas durante los siglos XVI y XVII, el traje “de manto y saya”. Cerca de Vejer de la Frontera, en Tarifa, se sigue manteniendo este traje de manto y saya, muy parecido al de las cobijadas.

En la actualidad solo se usa durante las fiestas patronales de Vejer de la Frontera. El traje de las cobijadas ha sido prohibido varias veces a lo largo de la historia. La última y definitiva fue el 1936 durante la Segunda República, para que no pudiera ser usado para cometer actos delictivos ocultando la identidad. Hubo que esperar cuarenta años, hasta 1976 para recuperar el traje de las cobijadas para usarlo en las fiestas de Vejer de la Frontera. Aunque se argumenta el origen de este traje en la vestimenta castellana de los siglos XVI y XVII es inevitable pensar en restos de la época andalusí.

Traje regional granadino

Refajo bordado, distinción en el traje regional granadino

En Granada el principal traje típico es el “refajo bordado”. La falda es la pieza central del traje está bordada a mano con flores de color de llamativos colores, aunque el dorado es la principal opción. La falda se cubre con un delantal de raso adornado con pedrería. La parte superior se cubre con un corpiño o camisa de manga larga con adornos en los filos. Este traje se caracteriza por la climatología granadina, es un traje más “tapado” ya que hace frente a las necesidades de las mujeres de la época con tejidos como el algodón y la lana.

Traje típico jienés

Pastira, el traje de Jaén

En Jaén el traje típico se le conoce como pastira, que es el que el pueblo le dio.  Su origen es burgués, nace en el siglo XVIII en las clases acomodadas y el pueblo lo va tomando poco a poco hasta convertirlo en lo que es hoy día. Se viste el día del patrón de la ciudad, San Idelfonso, para hacer las ofrendas florales. Este traje cuenta con su propia leyenda, que cuenta que en un ataque por sorpresa de las tropas enemigas a la ciudad, las mujeres con sus pañuelos ayudaban a los heridos y limpiaban sus heridas, lo que tiñó el color de las pañoletas del blanco al rojo.

Cordobesa

Cordobesa de finales del siglo XIX

El traje cordobés se caracteriza por la funcionalidad. La tradición ecuestre en Córdoba ha hecho de su vestimenta tradicional. El traje es estrecho para hacer los movimientos más ágiles. Además del pantalón de talle alto, la camisa de chorreras, la chaquetilla corta y el típico sombrero cordobés al que se puede añadir el clavel rojo, también se puede optar por introducir un fajín rojo o de un color llamativo. Lo más curioso de este traje, es que no hace distinciones de género ya que el modelo masculino y femenino es idéntico, pero además no olvida resaltar el atractivo de los que se animan a enfundárselo.

Traje Almeriense

Este traje de Almería en conocido como la refajona, aunque actualmente la falda es oscura.

En Almería hay una verdadera lucha por recuperar sus trajes típicos, el femenino es conocido como refajona. A lo largo del siglo XX, este traje ha sufrido altibajos en su utilización, sobretodo por la proliferación del uso del traje de flamenca más utilizado en la parte occidental de Andalucía. Sobre la década de 1960, su utilización se dejó de lado, permaneciendo en pueblos más pequeños, pero a partir de 1990,  resurgió en el III Congreso de Folclore Andaluz: Danza, música e indumentaria tradicional. A partir de entonces, diversos ayuntamientos que han tenido la iniciativa de resurgir esta vestimenta han iniciado la cruzada de volver a implantar esta seña de identidad de Almería. La refajona, solía utilizarlo la población popular de principios del siglo XX, se compone de una falda larga, que da origen al nombre, y un mantón largo de color blanco y bordados llamativos que se coloca alrededor de los hombros y se ata a la cintura.

Ilustración de joven onubense con traje típico

Ilustración de joven onubense con traje típico

Para terminar nuestro recorrido por la moda regional andaluza, nos asomamos a Huelva. Por su posición geográfica estratégica Huelva ha sido lugar de paso y asentamiento de muchas personas a lo largo de la historia, hechos, que se refleja en su indumentaria regional. Con influencias de Extremadura y más alejadas de Castilla La Mancha, el traje se compone de una larga falda con refajo corpiño, camisa bordada debajo y redecillas en los hombros. Aunque con trajes regionales propios de cada región, el traje de flamenca ha proliferado mucho en Huelva, haciendo grandes marcas distintivas de la moda flamenca en toda la provincia. Además se viene celebrando la Feria Comercial y Flamenca (FECORF) celebrada en la Casa Colón, en la que además de otros productos, también se pueden adquirir trajes de flamenca.

 

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