1 de julio de 2015: el día que nos taparán la boca

1 de julio de 2015: el día que nos taparán la boca

 

Por José Granero

El Congreso de los Diputados ha aprobado la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como “ley mordaza”. El nombre mismo de la ley es un mal chiste, un eufemismo tan grande como las multas que prevé. Es un nombre incluso benévolo, que esconde un trasfondo oscuro como la amnistía fiscal llevada a cabo por Montoro para que los que tuvieran capital sin declarar en el extranjero pudieran legalizarlo. “Regularización extraordinaria” decía el ministro. Es una ley hecha a su medida, a la de los grandes políticos y fortunas. La ley de “seguridad ciudadana” es una ley que va en contra del pueblo, del derecho que tenemos a protestar y a reivindicar lo que consideramos justo. Cuando entre en vigor el próximo 1 de julio tendremos una traba más para luchar contra las injusticias del sistema.

¿A quién pretenden engañar? ¿De verdad piensan que somos tan estúpidos como para no saber que nos están mintiendo a la cara? La ley mordaza es anticonstitucional, y si no lo es, está en el límite. Y aunque fuera compatible con la Constitución, eso no quiere decir que sea una ley justa, pues va a ser un simple mecanismo del poder para defenderse del pueblo contra el que está gobernando y al que tiene harto. Con la excusa de legislar algo que ya estaba legislado nos están colando una ley por la escuadra para silenciar a los ciudadanos y a los medios de comunicación, para que si ocurre algo grave en una manifestación el grueso de la población no se entere.

No deberían prohibir ni restringir la denuncia pública de prácticas ilegales de policías que no merecen lucir una placa y desmerecen la labor ejemplar del resto de sus compañeros

El próximo día 1 de julio será un día negro para el periodismo, pues muchas de las medidas contempladas en la ley mordaza complicarán mucho la tarea del periodista en las manifestaciones. Habrá una base legal para que el periodista no pueda grabar a un policía en el transcurso de una concentración o una manifestación: “El uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación, sin menoscabo del derecho fundamental a la información”. Es decir, si un policía agrede a un manifestante y haces fotos o lo grabas en vídeo te expones a una sanción “grave”: de 601 a 30000 euros. El derecho a la información se verá severamente agredido por la nueva ley mordaza. También servirá como una gran medida de autocensura. El periodista se pensará muchísimo si tomar determinadas imágenes o publicarlas, pensando en que puede enfrentarse a una multa de hasta 30000 euros.

Una cosa es proteger la imagen del policía y otra muy distinta es prohibir que se pueda grabar su actuación si se excede. Quizá con esta ley no nos hubiéramos enterado de la paliza que le dieron los Mossos d’Esquadra a un hombre en Barcelona y que le provocaron la muerte. O quizá tampoco hubiéramos conocido el vídeo en el que se ve a un policía nacional dándole un porrazo en la cabeza por la espalda a un hombre que caminaba tranquilamente en el transcurso de una manifestación en Madrid, tras lo que quedó inconsciente en el suelo y sangrando. No se trata de demonizar a la policía, pues la mayoría de los miembros de los cuerpos de seguridad ejercen su trabajo de forma ejemplar. Pero no deberían prohibir ni restringir la denuncia pública de prácticas ilegales de policías que no merecen lucir una placa y desmerecen la labor ejemplar del resto de sus compañeros. El gobierno de Rajoy ve a los medios de comunicación y a los ciudadanos críticos como una amenaza y por eso quiere coartarlos.

El 1 de julio intentaran taparnos la boca con la ley en la mano. Te podrán multar por resistirte pacíficamente a la autoridad o por tomar imágenes en una manifestación en la que salga un policía, mientras se les llena el pecho hablando de la Constitución y de la ley. Ah, por cierto: El 1 de enero también entra en vigor la nueva Ley de Propiedad Intelectual, más conocida como “canon AEDE”.

 

foto: “Protest”, de Andreas Kretschmer


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